miércoles, 30 de junio de 2010

señor de sipan (la verdadera historia)

Ahora cada vez que vuelvo a escuchar la palabra Sipán surge en mi mente una dicotomía porque de un lado veo la fama y fortuna del señor de Sipán; y por el otro veo las condiciones de pobreza y exclusión del Centro Poblado de Sipán: “un pueblo ajeno al Estado-Nación y de su dorado Señor”. Estas imágenes me hicieron recordar la canción Pedro Navaja -del panameño Rubén Blades- cuando rítmicamente el coro repetía: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". En el caso de mi experiencia de campo en Sipán me di con una “sorpresa” que es el pretexto para escribir las siguientes reflexiones que giran entorno al filo de la navaja de las Ciencias Sociales sobre la relación entre el Patrimonio Cultural, la Memoria y Poder. Las interrogantes que planteo son: ¿Cuáles son las versiones hegemónicas y subalternas sobre el descubrimiento del señor de Sipán? ¿Cuál es la relación entre el Poder, la Memoria y el Patrimonio Cultural? y ¿Para qué sirven las Ciencias Sociales?.

Finalmente el cuerpo etnográfico del siguiente texto fue registrado en mi "cuaderno de campo", el cual escribía cotidianamente en las primeras horas del día en el Complejo Arqueológico de Sipán. En ese espacio contemplaba la campiña de Huaca Rajada -donde se encontró al Gran Señor- y cuando llegaba la noche me daba cuenta que estaba acompañado de una esplendorosa luna e infinidad de estrellas. En ese fresco y hermoso paisaje nocturno me acordaba de mi época de escolar y volvía asociar imágenes de grandeza de Sipán. Aquella grandeza que sus actuales pobladores sueñan con volver a conseguir, donde hay mucho camino por recorrer y resistir.

1 Caso Sipán: El Otro Sendero de la Arqueología

El Centro Poblado de Sipán es una población que depende económicamente de la Empresa Azucarera Pomalca -ex-hacienda y ex-cooperativa- donde la mayoría de sus pobladores trabajan como peones en el cultivo de la caña de azúcar. Actualmente el negocio de la azúcar esta pasando por serios problemas económicos, el cual genera una crisis social en sus habitantes. Fue en ese contexto social donde aparecí para hacer un trabajo de campo -el 1 de Mayo del 2004- siguiendo la ruta del Camino Inca, luego de haber caminado un largo y caluroso trayecto desde Cayaltí -otra empresa azucarera- ubicada al sur del pueblo de Sipán.

A unos metros antes de llegar Centro Poblado de Sipán me encontré con un campesino y le hice algunas preguntas sobre el poblado y el famoso señor. Cuando le formule la interrogante ¿Qué sabe usted sobre el Señor de Sipán?, el campesino responde inmediatamente: "Walter Alva no descubrió al señor de Sipán". Esta respuesta me sorprendió, y me hizo reflexionar sobre las verdades hegemónicas que muestran las "Historias Oficiales" del Estado que se filtran en la educación. Entonces desde una posición subalterna el campesino enuncio con resentimiento porque el verdadero descubridor fue un poblador de Sipán. El campesino enunciaba que el señor Ernil Bernal Samame encontró al señor de Sipán en una noche de luna llena cuando buscaba piezas arqueológicas de valor en Huaca Rajada. La historia del campesino tenía un formato que era “sentido común” en el imaginario social de los pobladores de Sipán, donde el argumento se basa en que el señor Ernil Bernal descubre la famosa tumba real y luego aparece la policía, junto con el INC donde surge la figura del arqueólogo Walter Alva quien se arroga ser el “verdadero” descubridor del Señor de Sipán.

Luego de escuchar el testimonio del campesino continué mi ruta hacia el poblado de Sipán y al entrar note a primera vista que era un pueblo pequeño, pobre y desolado. En el mismo día de trabajo de campo encontré albergue en el complejo arqueológico y me dispuse a descansar. En la noche salí a la plaza del Centro Poblado y me senté en una banca para utilizar la observación directa y ver que detalles podría encontrar. Transcurrieron dos horas y me di cuenta que en el simple hecho de mirar a la gente no se podía encontrar nada. Entonces tuve que aplicar el método de Víctor Vich, el cual consiste en "dejarse llevar", es decir, andar y experimentar por las diferentes cosas que irían sucediendo en la investigación sin un orden (pre)establecido. Así que decidí dialogar con los vecinos de Sipán neutralizando hasta donde fuera posible mis temores de ser rechazado porque sabía que los arqueólogos no eran bien vistos por los pobladores, y lo deducía por el testimonio del campesino. Debo agregar el dato que la gran mayoría de peruanos confunden a los antropólogos con los arqueólogos, y esta pequeña confusión perjudicaría mi análisis participativo.

Entonces me dirige a un grupo de vecinos que estaban conversando en la en las afueras de una casa hecha de adobe. Yo los salude con una sonrisa y ademanes corteses, ellos también me saludaron. Luego me preguntaron ¿Qué hacía en Sipán? y les dije que venía porque estaba haciendo una investigación. Cuando ellos escucharon la palabra "investigación" las cosas se pusieron tensas y se pusieron cautelosos. De repente uno de ellos me pregunto ¿Tu sabes que sucedió en Sipán?, ésta pregunta me hizo reflexionar en milésimas de segundos una respuesta apropiada y comente la versión subalterna que me había comentado el campesino. Ellos al escuchar mi respuesta se mostraron con más confianza y empezó un interesante diálogo donde afloraron más retazos de memoria de resistencia sobre el descubrimiento del "Gran Señor". Todos los testimonios seguían con la tesis donde el arqueólogo Walter Alva no había encontrado al señor de Sipán, sino que fue el esfuerzo de Ernil Samame:

"Sin ningún esfuerzo Walter Alva encontró al señor de Sipán,
y acompañado de la policía se lo llevó para mostrarlo por todo
el mundo, para nunca más devolverlo a su pueblo original"
(Vecino de Sipán)
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Los vecinos enfatizaban la idea que nadie en el Perú y el Mundo conocen hasta el momento al verdadero descubridor del señor de Sipán y que fuera asesinado por la policía en el mismo año del descubrimiento. Note desde la perspectiva subalterna que el asesinato del verdadero descubridor había dejado muchas suspicacias en la memoria los vecinos de Sipán. Una cultura de la desconfianza. Ellos estaban indignados que Ernil Bernal Samame a pesar de haber realizado todo el trabajo en descubrir al señor de Sipán estaba marginado de la historia y silenciado por una extraña muerte que se mantiene impune.

Ahora quisiera analizar esta parte del ensayo titulado “el Otro Sendero de la Arqueología” para comprender el imaginario social de los pobladores de Sipan. Es necesario ampliar la reflexión en este punto porque los vecinos de Sipan a simple vista estarían legitimando la huaquería que es oficialmente un acto ilegal y delictivo. Mi punto de entrada es el “EL Otro Sendero” de Hernando De Soto que es un texto clásico de análisis socioeconómico que investiga la realidad de los peruanos que se encuentran fuera de la legalidad institucional, es decir, el sector informal. El “Otro Sendero” analiza el fenómeno de la informalidad en el Perú donde la principal causa de éste fenómeno social es la existencia de infranqueables barrearas legales que evitan o dificultan alcanzar una formalidad económica. Esto es creado por una burocracia legal conformada por elites económicas que serán denominados como los mercantilistas y que tienen un respaldo político para proteger el mercado de la competencia. Los mercantilistas tienen el monopolio del mercado y por ese motivo existe toda una proliferación de empresarios informales en los rubros de comercio, vivienda, transporte, negocio ambulatorio, etc. De ésta manera los informales han encontrado por iniciativa propia y constante creatividad tener estrategias para sobrevivir ante un Estado excluyente. Mario Vargas Llosa comenta en el prólogo del Otro Sendero que unas de las ideas centrales del Otro Sendero consiste en que la libertad aparece como la elección resuelta de los pobres para hacer frente a las elites. Estas elites son las que formaran obstáculos a la formalidad económica para hacer leyes que los beneficie económicamente. En ese sentido la informalidad es una de las formas de democratizar el mercado luchando ante el apartheid económico y social.

Y dentro de la gama de actividades informales para sobrevivir se encuentran a los arqueólogos informales más conocidos como los “huaqueros”. Son ellos que por iniciativa propia y mucho esfuerzo personal logran descubrir Patrimonio Cultural, especialmente, arqueológico, el cual en varios casos había sido olvidado y dejado de lado por el Estado. Entonces los pobladores de Sipán al ver su situación de pobreza y exclusión por ausencia del Estado, y también ante el vacío de la formalidad arqueológica del INC, ven como legitimo –que es diferente a la legalidad- la iniciativa de Ernil Bernal Samamé. Luego los pobladores de Sipán concluyen su argumentación con una paradoja, porque a 19 años del "Gran Descubrimiento" el mencionado señor esta silenciado y marginado de la historia, siendo confundido en el anonimato social como un simple huaquero que destruía Patrimonio Cultural. Ante esta versión hegemónica se contrapone una memoria de resistencia, conservada y heredada en el imaginario colectivo de los pobladores del Centro Poblado de Sipán. Si Jorge Basadre hace una dicotomía entre el Perú legal y el Perú real, por mi parte interpretaré la existencia de realidades paralelas entre el ‘Sipán legal’ ubicado en el “Museo Tumbas Reales” y el ‘Sipán real’. En éste pueblo tuve una sorpresa que da la vida, cuestionando mis certidumbres del curso Historia del Perú, otorgado en mis tiempos de escolar.

2 El descubridor Walter Alba (6): La Historia Oficial

Antes iniciar este análisis sobre la visión de los arqueólogos del caso Sipán se debe de tener en cuenta que los discursos estructuran las representaciones sociales que nos hacen comprender la realidad. Estas representaciones o discursos que construyen la realidad cultural no son neutrales e imparciales, sino que tiene objetivos bien intencionados relacionados directamente con el poder. Para Mijail Bajtin estos discursos entran en conflicto porque quieren legitimar su versión de los hechos, el cual justificaría una posición social. El autor utiliza el concepto de “heteroglosia” que viene a ser la lucha en el espacio social por la hegemonía de los signos y el lenguaje. Entonces habría discursos que hegemonizan los espacios sociales donde logran imponer una versión de los hechos. Siguiendo esta lógica mostraré la versión hegemónica o la "Historia Oficial" sobre el descubrimiento del Señor de Sipán, el cual se ha legitimado en el espacio social peruano y mundial:



“Desde que confirmaron que se trataba de una
tumba real, los miembros del pequeño proyecto
y entonces flamante proyecto Sipán comprendieron
la necesidad de construir un lugar adecuado para
conservar, restaurar y mostrar al mundo, el legado
de nuestros antepasados, porque sabían de la
abundancia y la caidad de información arqueológica
contenidas en aquellas milenarias tumbas”.
(Boletín Tumbas Reales de Sipán 200:04).


Así empieza la “Memoria Oficial” con la legitimación del discurso arqueológico donde enfatiza una verdad científica que esta anexada a un proyecto de investigación donde descubre una “Tumba Real”. Este descubrimiento científico (des)legitima y oscurece el esfuerzo de Ernil Bernal Samame porque ésta persona es un simple huaquero. Entonces la verdad de las Historia Oficial arqueológica está ligada con el poder y, por consiguiente, la confirmación del descubrimiento indica como único protagonista al director del pequeño proyecto, vale decir, al señor Walter Alva. Desde es misma lógica que en el boletín o texto oficial es importante la visión del Estado y de los arqueólogos sobre el “poblador de Sipán”:



“Para los arqueólogos que defendieron el
legado de los Moche del saqueo por parte de
una agresiva turba de lugareños, sin más apoyo
que una vieja escopeta, algunas carretas,
brochas usadas y exiguo presupuesto donado
con mucho esfuerzo por el patronato de Cultura”.
(ibí:04).


Esta aventura arqueológica define ante los ojos del país y del mundo en una dicotomía donde los arqueólogos son los héroes y que los pobladores de Sipán es una turba agresiva. Es interesante ver la construcción de un “Otro agresivo” en el relato hegemónico donde no se menciona la existencia de los pobladores y sujetos individuales del Centro Poblado de Sipán. La aventura se narrada construyendo una dicotomía entre buenos y malos, donde los arqueólogos enfrentando con una vieja escopeta contra los malos “turba de saqueadores”. De esta manera el discurso hegemónico estructura al “mal salvaje”, el cual no tiene una identidad cultural que respete el Patrimonio Cultural. En ese sentido son los arqueólogos estructuran una "memoria descubridora" del señor de Sipán donde ellos son el únicos actores del descubrimiento del señor de Sipán. Ahí no se menciona a Ernil Bernal Samamé quien estuvo antes que los arqueólogos. En pocas palabras esta (auto)representación de la aventura descubridora, me hacen recordar a las películas de Indiana Johns donde el bueno de la película es siempre el arqueólogo aventurero quien utiliza un látigo de cuero para enfrentarse a las turbas de salvajes. Y en el caso de Sipán el látigo fue reemplazado por unas brochas usadas y una escopeta vieja.

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3 El Huaquero es el Otro: Cuando los subalternos hablan.

La frase que sintetiza la realidad del caso analizado es: “El problema de Sipán es un problema social”. Esta frase fue enunciado por Antero Piedra Ediffio, quien es artesano, pintor, narrador, poeta y luchador social. El señor Antero al igual que varios vecinos del Centro Poblado relatan que el gran culpable de la pobreza, injusticia y atraso del pueblo de Sipán es el arqueólogo Walter Alva porque se llevó al Señor de Sipán: “ Ese señor Alva nos robo nuestra identidad cultural”. Una de las formas de manifestar este descontento es a través del arte y es el señor Antero quien protagoniza en este tipo de manifestación. El tiene como seudónimo KARMA (que son las letras iniciales de su familia: Katia, Alilia, Rosa, Morris y Antero). En ese sentido en el Centro Poblado de Sipán uno encuentra murales que muestran la grandeza del señor de Sipan y, también, puede encontrar otro tipo de creaciones artísticas que señalan la versión silenciada de los pobladores de Sipán como la siguiente expresión que es una oración humorística:

ALVA NUESTRO

“Alva nuestro que estas en la fama; escribiendo tu
bendito nombre como descubridor en el universo
abusando de tu gran poder, ya que así es tu voluntad
en nuestra región, Perú y el Mundo. Devuélvenos
las riquezas nuestras de las Tumbas Reales del
Señor de Sipán que te llevas a Lambayeque un día,
regrésalas hoy, y pide perdón por pedirte lo nuestro
así como te perdonamos por llamarnos “cholitos”
y nos dejes repudiarte, maldecirte toda la vida
por humillarnos y líbranos del atraso, miseria y olvido”
AMEN


Entonces podemos percatarnos la imagen negativa del arqueólogo Walter Alva en el imaginario social de los pobladores de Sipán. Se tiene que añadir que mencionado arqueólogo esta relacionado directamente con el Estado, trayendo como consecuencias varias confusiones y malos entendidos entre el discurso arqueológico con las necesidades de los pobladores. Confunden a Walter Alva como un Primer Ministro del Estado, el cual tiene la obligación de ejecutar obras que beneficien a la población. Por esa razón el cuestionado arqueólogo tiene un perfil mesiánico, por ejemplo cuando Karma escribe: "líbranos del atraso, miseria y olvido....Amén". Todo depende de Walter Alva para que el Centro Poblado de Sipán sea incluida socialmente.

Pero más allá de las confusiones, se debe entender la lógica interna de poder en el caso Sipán. La lógica comprende un problema de fondo que es estructural e histórico porque el Estado ha olvido y marginando al Centro Poblado de Sipán. Es por ese motivo que se debe entender la postura de los pobladores al exigir demandas sociales para mejoras de la calidad de vida como carreteras, infraestructura educativa, agua potable, etc. Pero lo importante es que algunos pobladores no se quedan con el “pliego de reclamos” sino que se han organizado para dar propuestas de solución y desarrollo local. Esta lucha por el desarrollo local es asumida por la misma población organizada a través de la “Asociación Cultural Muchik para la defensa y Desarrollo de Huaca Rajada –Sipán” que manifiestan sobre la mencionada problemática:



“Desde principios de siglo las comunidades
étnicas del Perú vienen siendo objeto
del saqueo y de la comercialización del
patrimonio cultural, donde el INC en su
largo accionar sólo ha sido atacante
certero de los huaqueros clandestinos,
pero a olvidado señalar y denunciar a
mismos arqueólogos y proyectos
seudocientíficos que comercializan con
nuestro patrimonio cultural, con la modalidad
de excavaciones llamadas sistemáticas y
científicas y que resultan ser simplemente
excavadotes de sitio; especialmente
cementerios encontrados adelantadamente
por huaqueros clandestinos".


Para la Asociación Cultural Muchik el saqueo del Patrimonio Cultural empieza contra las comunidades étnicas. La complicidad es del INC porque sólo ataca a los huaqueros y obvia a los mismos arqueólogos y proyectos seudocientíficos que comercializan el Patrimonio Cultural. Entonces para la asociación y los pobladores de Sipán el “Huaquero es el Otro”, vale decir, aquellos arqueólogos que se denominan científicos y que tienen el apoyo del Estado. Es por ello que en el imaginario social el señor Walter Alva esta relacionado con el poder a nivel de la región de Lambayeque y del Estado, como lo muestra el siguiente testimonio:



“Él –el doctor Alva- es el Señor de la Región Lambayeque
que hace y (des)hace de acuerdo a sus intereses
individualistas y privados...nos ha robado al señor de
Sipan para beneficiarse él sólo, acompañado de un
círculo de poder que lo rodea en el Estado".


Por tales circunstancias el señor Antero manifiesta que el problema de Sipán es un problema social porque un “huaquero científico”, Walter Alva, hizo de las suyas a espaldas de los pobladores. Finalmente KARMA señala una propuesta de solución, el cual esta escrito en un papel colgado en una pared de adobe dentro de su taller de artesanías.


La verdadera revolución es la que
Nace de las necesidades del pueblo;
Sin recurrir a las armas, sino
A la conciencia humana del
Lugareño sin buscar intereses personales

Es por ello que Sipán y Huaca Rajada
Deben prevalecer sus derechos, heredados
De una cultura que sorprendió al mundo
Y donde el pueblo de origen y descubrimiento
No reciben el canon turístico

No a la pobreza
No a la injusticia
No al atraso


3.1 Ernil Bernal Samamé: De Huaquero a Descubridor.

Para Elizabet Jelin la memoria es un operador cultural que tiene como función estructurar o construir sentimientos de pertenencia e identidad. Y para lograr tal objetivo existen los “caminos de la memoria” como son los museos, libros, monumentos, aniversarios y fechas. En el caso Sipán el camino de la memoria es la fecha del 11 de abril de 1987 porque se cumplió una maldición, la cual consistía en la muerte de los profanadores de las huacas y tumbas reales. Ese día Ernal Bernal Samamé (37 años) descubridor del Señor de Sipán fue asesinado, según los vecinos para silenciar la voz del gran hallazgo. El hecho se dio en el amanecer de un día cotidiano donde varios policías fueron a la casa de Ernil Ernal Samame para que sea capturado. Lo curioso fue que dentro del comando se encontraba el reconocido periodista Alejandro Guerrero que hacía un reportaje exclusivo para el programa Panorama del Canal 5. En esos momentos la policía rodea la casa de la familia Bernal Samamé para buscar al “Huaquero” y encontrar piezas de oro del Gran Señor. En esa aventura policial Ernil Bernal Samame fue herido de bala y fue llevado al hospital de Chiclayo, pero murió por una fuerte hemorragia en pleno camino. De esta manera fue silenciado Ernil Samamé.

Si por un lado se hace realidad la tradicional y universal maldición de la muerte de los profanadores de tumbas, por otro lado surge la "versión suspicaz" que gira en el imaginario social de los pobladores de Sipán donde la muerte de Ernil fue provocada por una conspiración. La Revista SI hizo en ese mismo año un reportaje sobre el caso de la rara muerte en Sipán donde el operativo policial –según la revista- tuvo que abrir un proceso judicial antes de capturar al señor Ernil Samamé. Pero éste proceso se abrió oficialmente luego de haber pasado tres días de la curiosa muerte. Entonces surge una simple pregunta ¿Cómo se pudo culpar a Ernil si no había proceso judicial? y ¿Quién dio las ordenes y respaldo la acción de los policías?. En el reportaje se menciona que en el hogar de la familia de Ernil la policía encontró piezas incompletas de pectorales, maníes, orejeras, cortantes, cabezales, piezas de turquesa y lápiz lazulí. La familia Bernal menciona que los policías se llevaron otras piezas que nunca aparecieron en el museo ¿donde están las piezas se preguntan los familiares y vecinos de Sipán?.

También la Revista Sí hace una entrevista a Alejandro Guerrero y a Walter Alba donde el periodista contesta: “el hombre que se movió para hacer todo el operativo fue Alva”; y el arqueólogo responde: “que actuó a invitación de la policía para un hacer un aporte técnico" (1987:31). Luego Guerrero enuncia: "Yo asumo mi responsabilidad de haber estado ahí, de participar como periodista, incluso de entrar en la casa y tomar la foto del capitán a pesar de la renuencia de la señora; pero, por favor que me implique a mí como causante o instigador de una muerte"(Ibid). Finalmente se abrieron los respectivos procesos judiciales, pero como la justicia en el Perú sólo tiene memoria cuando hay dinero en efectivo, y el caso de Ernil termino archivado de la impunidad.

Entonces estas declaraciones y versiones de la Revista Sí han calado profundamente en la población de Sipán donde surgen las siguientes interrogantes ¿Para qué mataron a Ernil? ¿Por qué tanto misterio en el asesinato? ¿Quién fue el principal beneficiario de su muerte? Estas preguntas se afianzan en la memoria colectiva de los pobladores de Sipán que están sedientos de justicia y la verdad sobre la muerte del Descubridor de la Tumbas Reales de Sipán.


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4. Policía Nacional del Perú: Segunda Versión Oficial.

En Mayo de 1993 la Policía Nacional del Perú enuncia por medio de su revista institucional la importancia de la PNP en el descubrimiento del Señor de Sipán. Para Hugo Tantavilca, que hace el reportaje señala que la intervención policial es de transcendental porque gracias a ellos el Señor de Sipán está registrado en las gloriosas páginas de la Historia del Perú, como la Guerra del Pacífico, la Campaña de 1941, el hallazgo de Machu Pichu y la captura de los cabecillas senderistas. Es por tal motivo que en el reportaje al policía se le respeta:



“La institución que descubrió los primeros restos
arqueológicos del Señor de Sipán...fue la Policía
Nacional del Perú, a despecho de quienes, a sabiendas
tratan de restarle sus méritos mencionándola
superficialmente como una mera acción policial”(1993:25)


Con respeto a la intervención policial el texto señala que a mediados de 1987 el personal policial al mando del entonces Coronel Edilberto Temoche Mercado, Jefe de la II Sub Región de la Policía Técnica, incursionó en el anexo Sipan donde comprobaron las excavaciones efectuado por Ernil, Samuel, David y Aladino Bernal Sanmamé quienes escondían los objetos sustraídos en la casa de Eloísa Samamé Gonzales de Bernal, situada en el caserío el Cholocal. Ante ello la policía tiene que cumplir su deber patrio:



“Obtenidos esos datos, el día 24 de ese mes (Abril) se vuelve a
realizar otro operativo policial con la presencia del fiscal
de turno. La acción policial fue exitosa, porque a l ingresar
al domicilio de mencionada señora, madre de los hermanos
Bernal Samamé, se encontró e incautó todas las piezas valiosas
sustraídas, procediéndose luego a la detención de los responsables”.
(Ibidid).


De esta manera se logra capturar a los hermanos Samame, pero en este reportaje policial nunca se habla de la muerte de Ernil. ¿Por qué se obvia este dato tan es fundamental?. Otra pregunta que surge es ¿Por qué existen fechas distintas sobre la intervención policial?. Por un lado en la Revista SI señala explícitamente que fue el 11 de Abril y para la Revista de la PNP la fecha es el 24 del mismo mes. Ahora se tiene que agregar que en la versión policial estaba presente un fiscal y para la revista Si -y los vecinos de Sipán- estuvo ausente autoridades judiciales en el mismo día del asesinato de Ernil Bernal Samamé.

Un punto importante en la versión de la PNP con respeto al arqueólogo Walter Alva, es que en el reportaje se manifiesta que el Oficial Superior al comprobar que los objetos constituían un importante descubrimiento arqueológico se comunico por teléfono con el Dr Walter Alva -Director en aquel entonces del Museo Bruning-, pero el mencionado director dijo sentirse afiebrado por lo que guardaba cama. Pero la mano dura de la PNP insistió su presencia y logro que Walter Alva acudiera a Sipán donde comprobó personalmente la riqueza arqueológica que se había encontrado. El reportaje de la PNP en tono irónico redacta que la impresión del Señor Alva hizo que la afección gripal desapareciera por encanto.

4.1 Versión Chicha: ¿Y dónde esta el policía?

Existe otra versión policial muy parecida a la anterior que fue publicado en el diario Extra el 6 de Agosto del 2005. El reportaje es una versión chica que difiere de la institucional de la PNP porque no señala al ex-coronel Edilberto Temoche como protagonista del famoso descubrimiento, sino que fue el ex-mayor PIP (Policía de Inteligencia del Perú) Raúl Bohorquez junto con cuatro ex agentes PIP. En el diario Extra se representa el momento que los policías logran descubrir las piezas del Señor de Sipán.



“Cinco detectives, entre ellos una mujer, son quienes
verdaderamente descubrieron el grandioso legado arqueológico
que el Perú ofreció a la humanidad: Los funerales y Santuario
del Señor de Sipán, hecho ocurrido en enero de 1987, y que
actualmente es visitado diariamente por miles de turistas que
vienen de distintas partes del mundo, atraídos por la belleza y
majestuidad de la obra de nuestros antepasados”(2005:06)


La versión consiste en que el señor Bohorquez comandaba un grupo antiterrorista quienes estaban de tras de unos sospechosos quienes unos días antes habían asesinado a tres policías en el puesto de la Guardia Civil en el distrito de Etén. Según el diario Extra los agentes PIP al estar detrás de la búsqueda de terroristas –Sendero Luminoso- los llevó al sector conocido como el Alagarrobal, ubicado entre Chongoyape y Pomalca. En ese lugar fue grande su sorpresa porque encontraron costales con varias piezas arqueológicas y actuaron bajo el amparo de la ley. Entonces los detenidos, todos ellos miembros de una sola familia Bernal Samame, confesaron que las habían extraído de Huaca Rajada y no tardaron en confesar sus actividades junto con la identidad de sus cómplices que rápidamente fueron buscados.

Este equipo de investigadores policiales no obstante sus precarios conocimientos de arqueología convocaron al prestigioso Walter Alva para que identifique las piezas arqueológicas. Pero ocurrió que este señor se negó a concurrir, argumentando que estaba enfermo, sin embargo ante un decidido requerimiento de las autoridades finalmente apareció en las oficinas de la PIP llevándose una de las sorpresas más grandes de su vida, la cual haría famoso al Señor de Sipán curándose del resfrío. En este reportaje del periódico Extra se indica el mes de Enero como la fecha histórica del hallazgo del Señor de Sipán, pero resulta que mencionada fecha no coincide con las demás versiones (hegemónicas y subalternas) ¿En dónde esta el policía? Pero el dato que coincide en ambos reportajes policiales es la ausencia de información sobre la muerte del huaquero Ernil Bernal Samamé que es parte de una historia silenciada, y las razones son mas que obvias.

Comentarios finales: Camino hacia la Interdisciplinariedad

Uno de los problemas que actualmente cruza de las Ciencias Sociales es no haber logrado legitimar su discurso analítico en la sociedad peruana. A la pregunta planteada al inicio del texto ¿Para qué sirven las Ciencias Sociales? La respuesta es simple: “para resolver problemas sociales” y para ello es necesario la utilización de metodologías de investigación que logren incidir en la ampliación de la lógica interna de los fenómenos sociales. Esta problemática de las Ciencias Sociales se refleja en el caso del Centro Poblado de Sipán. Y lo afirmo porque hace 18 años que se ha descubierto al señor de Sipán y la realidad de pobreza y abandono no ha variado mucho. Hay un texto de Cecilia Méndez Titulado INCAS SI, INDIOS NO en este trabajo la autora comenta como la clase hegemónica criolla se (re)apropia del patrimonio cultural para legitimar las relaciones de poder a través de la construcción de una historia oficial. Entonces uno de los títulos alternativos que podría llevar este ensayo interpretativo hubiese sido EL SEÑOR DE SIPAN SI, EL PUEBLO DE SIPAN NO.

En los testimonios registrados y analizados se pueden ver cuales son las estrategias para la (re)apropiación del "Patrimonio Cultural" del Señor de Sipán parta legitimar la Historia Oficial del gran descubrimiento. A la pregunta ¿Quién es el descubridor? y ¿Quién es el huaquero? Desde la teoría de los Estudios Subalternos existe una versión hegemónica y una subalterna. Por un lado se encuentra el discurso oficial y hegemónico que señala al arqueólogo Walter Alva como el autentico descubridor del Señor de Sipán. Y por otro lado se encuentra la "memoria de resistencia" representada por la población subalterna de Sipán quienes señalan a Ernil Bernal Samamé es el verdadero descubridor. Algo que he denominado el “Otro Sendero de la Arqueología” donde los huaqueros también son protagonistas de los descubrimientos del Patrimonio Cultural. En varios de los testimonios de los pobladores del Centro Poblado de Sipán se registra la valorización del esfuerzo desplegado por Ernal Bernal Samamé para descubrir al dorado señor. Finalmente existe un tercer discurso que es de la Policía Nacional del Perú donde enfatiza que gracias a su intervención se logró descubrir al señor de Sipán ante el peligro de los huaqueros. Este discurso legitima y complementa la versión oficial. Pero a la misma vez muestra al arqueólogo Walter Alva como un científico afiebrado que fue obligado a observar lo que la Policía había recuperado. Lo singular de la versión hegemónica tanto arqueológica como policiales es que no se menciona el asesinato de Ernil Bernal Samamé. Para los subalternos del Centro Poblado de Sipán existe una conspiración entre la Policía Nacional y el arqueólogo Walter Alva para eliminar y silenciar el Gran hallazgo de Ernil Bernal Samamé. Hasta la actualidad su muerte esta archivada en el silencio de la impunidad.

Si éste ensayo surge en el contexto del Proyecto QHAPAQ ÑAN donde la problemática de SIPAN todavía no esta resuelta. Entonces la información vertida en este texto es importante para los futuros proyectos que se quieran realizar en el Centro poblado de Sipán y Huaca Rajada. Los pobladores organizados están conscientes de la dramática situación de la empresa azucarera Pomalca y ven al rubro turismo como la única alternativa de desarrollo local en el futuro. Es por ese motivo que ellos están en pie de lucha por la protección del Patrimonio Cultural que poseen -especialmente el arqueológico-, según Marita Hamman un sujeto sin memoria esta destinado a no tener futuro. En ese sentido los pobladores organizados de Sipán están destinados a tener futuro porque tienen memoria de resistencia donde el “Huaquero es el Otro” y reivindican la memoria de Ernil Bernal Samamé como el verdadero descubridor del señor de Sipán.

Ante una propuesta de desarrollo del Centro Poblado de Sipán muchos pueden pensar: "pero que tiene que ver la arqueología con la mejora de la calidad de vida de las personas, si la arqueología es una ciencia". Desde el monológico paradigma arqueológico ello podría ser que es cierto, pero existe un detalle porque la arqueología es una ciencia social y es en el campo social donde debe de basar su preocupación para que no se vuelva a repetir el caso SIPAN donde el impacto social ha sido negativo. Lo anterior no se puede lograr solamente con la preocupación de los arqueólogos, sino a través del cambio del paradigma monológico de análisis hacia el paradigma dialógico (inter)disciplinario donde el patrimonio cultural debe estar de la mano con la ampliación de la ciudadanía, la verdad y la justicia. La muerte de Ernal Bernal Samamé esta impune y forma una herida en la memoria de sus vecinos quienes no olvidan los hechos silenciados por las versiones oficiales tanto arqueológica como policial.

Relacionar lo arqueológico con el aspecto social –sociológico, antropológico, etc- es fundamental para iniciar un camino hacia la (inter)discipinariedad como una de las estrategias de legitimación del discurso científico social, pero mientras no sea así será muy difícil lograr incidencias o impactos sociales de las diversos diagnósticos que se tengan sobre la realidad nacional. En el caso de Sipán la falta de una visón (inter)disciplinaria y la (des)legitimación del discurso científico social no a cuajado en las decisiones políticas dando como resultado malos entendimientos entre la ciencia y lo social en el Perú Contemporáneo.


Notas

(1) Este trabajo es resultado del trabajo de campo en Mayo del 2004 en el Proyecto Camino del Inca o QHAPAQ ÑAN asumido por el INC (Instituto Nacional de Cultura de Lima) por la Dirección de Registro y Estudio de la Cultura en el Perú Contemporáneo. En ese trabajo de campo no estuve solo, sino que trabaje con mi colega Melinda Martínez, quien pude verificar o tener otra versión de los hechos analizados en el presente ensayo.

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